El dilema electoral del PSOE

De izquierda a derecha, el presidente de Cataluña, Salvador Illa, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el alcalde de barcelona, Jaume Collboni, el pasado septiembre en Gavà, Barcelona.

Tras haber asistido a múltiples crisis —económica, política y social— y haber protagonizado numerosos escándalos, muchas voces se preguntan cómo es posible que el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español sigan conservando unos apoyos ciudadanos tan significativos. Una de las posibles respuestas es su poder territorial. En 2051, no sabemos si habrá listas electorales de Sumar, Podemos o Vox en municipios como Estepa de San Juan (Soria) o Palomar de Arroyos (Teruel). Pero de lo que no hay ninguna duda es que PP y PSOE tendrán ese día un interventor cada uno en esas localidades. Es la presencia territorial, especialmente en los pequeños municipios, lo que distingue a las dos principales fuerzas políticas de todas las demás.

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 Convertir las elecciones municipales y autonómicas de 2027 en un plebiscito sobre el Gobierno sería perjudicial para el futuro del partido  

Tras haber asistido a múltiples crisis —económica, política y social— y haber protagonizado numerosos escándalos, muchas voces se preguntan cómo es posible que el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español sigan conservando unos apoyos ciudadanos tan significativos. Una de las posibles respuestas es su poder territorial. En 2051, no sabemos si habrá listas electorales de Sumar, Podemos o Vox en municipios como Estepa de San Juan (Soria) o Palomar de Arroyos (Teruel). Pero de lo que no hay ninguna duda es que PP y PSOE tendrán ese día un interventor cada uno en esas localidades. Es la presencia territorial, especialmente en los pequeños municipios, lo que distingue a las dos principales fuerzas políticas de todas las demás.

Desde esta perspectiva, las elecciones municipales se revelan de vital importancia. Aunque en muchas ocasiones centramos todos nuestros esfuerzos en analizar y entender las elecciones generales, lo cierto es que para las formaciones políticas, los comicios municipales son los más importantes a la hora de preservar su estructura y su fortaleza política. De esos resultados no solo depende su presencia en los ayuntamientos; también la composición de las diputaciones provinciales, instituciones muy poco visibles pero con una gran influencia en los territorios.

En 2023, sin contar las primeras elecciones municipales en 1979, el PSOE obtuvo el menor número de concejales de toda la democracia: 20.789, 1.552 menos que cuatro años antes. También pasó de 2.146 alcaldes con mayoría absoluta a 1.956. Son unas cifras muy próximas a las de 2015, cuando el PSOE competía con las confluencias municipales impulsadas por Podemos, algo que ya no ocurría en 2023. Ante las elecciones de 2027, el punto de partida es, pues, de debilidad.

¿Cuál es el riesgo al que se enfrenta el PSOE? Que estos números sigan empeorando. Si nos atenemos al último ciclo electoral de Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, muchos sospechan que acabe sucediendo. Es por ello que la fecha de celebración de las elecciones generales es objeto de debate en el seno del PSOE. Durante su mandato entre 1982 y 1996, Felipe González siempre adelantó las elecciones cuando lo consideró más oportuno. Lo mismo ha hecho Pedro Sánchez desde que es presidente del Gobierno. En consecuencia, no estamos ante nada que no haya sucedido antes. Así, muchos se preguntan: ¿cuándo celebrar las elecciones generales? ¿Cuándo es el mejor momento?

En ciencia política sabemos que cuando la ciudadanía se enfrenta a una elección territorial utiliza también la política nacional para tomar su decisión de voto. Aunque en las últimas décadas, conforme ha ido avanzando la democracia, el peso territorial ha tenido más protagonismo, los estudios académicos revelan que las elecciones autonómicas y municipales tienen también un componente de “referéndum nacional”. O, dicho de otra manera, los debates nacionales acaban introduciéndose entre los distintos factores que tienen en cuenta los votantes a la hora de elegir una papeleta en su municipio o comunidad autónoma. Ya lo vimos en 2023 y es muy probable que vuelva a suceder en 2027. Si partimos de esta premisa, la fecha de las generales no es una cuestión menor. Todo indica que el desgaste que parece estar acumulando el Gobierno en los últimos tres años, tendría un menor efecto sobre los alcaldes, concejales y candidatos autonómicos socialistas de convocarse las elecciones generales antes que las demás.

Pero no es la única razón para realizar las elecciones generales antes. Pasara lo que pasara en estos comicios, los principales beneficiarios serían los candidatos socialistas de toda España. Si el PSOE de Pedro Sánchez lograra imponerse al PP de Alberto Núñez Feijóo, esta victoria electoral sería un gran revulsivo para el estado de ánimo de la organización. No sólo verían que la victoria sí es posible, sino que además sentirían el viento de cola de la política nacional.

Pero en el supuesto que el Partido Popular ganara las elecciones generales y tuviera que formar gobierno con Vox, el debate público pondría el foco en todas las contradicciones del PP y, además, asistiríamos al conjunto de trágalas a asumir por Núñez Feijóo, que sí querría ser presidente con el apoyo de Santiago Abascal. Como vimos en julio de 2023, la ciudadanía asistiría atónita a peticiones de Vox con alto contenido machista y racista, algo que podría ayudar a movilizar el electorado progresista unos meses después. Dicho en otras palabras, si en 2023 el PSOE federal se benefició de todo el debate que se generó por los pactos PP y Vox tras las elecciones municipales, en 2027 podría suceder al revés: los candidatos socialistas podrían beneficiarse de lo que implicaría un acuerdo entre Feijóo y Abascal a nivel nacional.

En definitiva, el partido se enfrenta a un dilema que puede tener profundas consecuencias para su estructura orgánica y territorial. Si en 2027 el PSOE cayera de los 20.000 concejales, no solo sería inédito en nuestra democracia, sino que condicionaría mucho del trabajo que tendría por delante el partido.

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