El pianista y compositor René Urtreger, una destacada figura del jazz francés, ha fallecido a los 92 años, según confirmó su hijo a la «AFP» este viernes. El artista falleció en el hospital de Mortagne-au-Perche, una localidad normanda donde residía desde el año 2000. Una pérdida que deja un interesante legado artístico, así como una historia vital interesante, repleta de complejidades pero ante todo de méritos y reconocimiento en la música.
Chet Baker y Buck Clayton son algunos renombrados músicos de jazz de EE UU con los que Urtreger colaboró. A lo largo de su prolíica carrera, que arrancó en 1953, el artista llegó a la cima del jazz de la época. No obstante, la gran cumbre de su carrera la alcanzó cuando colaboró con nada menos que Miles Davis, a quien conoció con tan sólo 22 años y a quien acompañó en giras europeas. Urtreger, además, grabó junto al trompetista, en una sola noche, la banda sonora de la película «Ascensor para el cadalso» (1958), dirigida por Louis Malle.
Nacido en París el 6 de julio de 1934, Urtreger vivió una infancia marcada por la Segunda Guerra Mundial, período en el que su familia, de origen polaco y judío, tuvo que huir de la ocupación nazi. En 1944 su madre fue arrestada y deportada a Auschwitz. Con tan solo cinco años, Urtreger ya comenzó su formación de piano, retomando su educación formal tras la guerra. A medida que crecía, su pasión se fue inclinando cada vez más hacia el jazz, despegando su carrera a los 19 años, cuando ganó un concurso nacional de piano de jazz, lo que le hizo convertirse en el pianista residente del club parisino «Blue Note».
Durante su trayectoria incursionó en la chanson francesa, pero el jazz siempre fue su principal género: junt oal bajista Pierre Michelot y el baterista Daniel Humair formó el trío HUM. Urtreger recibió la Legión de Honor francesa en 2010.
Pero sin duda el momento álgido de su carrera como pianista fue en la época de la grabación de la banda sonora de «Ascensor para el cadalso». Urtreger al piano, Barney Wilen al saxofón tenor, Pierre Michelot al contrabajo y Kenny Clarke a la batería, tocaron al ritmo de la película junto a un Miles Davis que derrochaba genialidad. «No había nada escrito, todo fue verdaderamente improvisado», explicó el pianista en una entrevista a «AFP» en 2009. «Para mí, hay dos tipos de músicos, de individuos: los que desahogan su desesperación o su placer, los que hacen alarde de ello, y los que tienen contención, una cortesía, capaces de transmitir una enorme sensibilidad sin desmesurarse para hacerlo», explicó refiriéndose a Davis.
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