No es apostar, es girl math, titula Nancy Walecki un artículo en The Atlantic en el que reflexiona acerca de cómo la industria de las apuestas intenta conquistar al público femenino con memes de té matcha, anuncios al estilo girlboss y predicciones vinculadas a la cultura pop. En la popular web de apuestas predictivas Kalshi, algunas de las predicciones versan sobre si Timothée Chalamet y Kylie Jenner se comprometerán este año o si será Gigi Hadid o Adriana Lima quien luzca el codiciado Fantasy Bra en el inminente desfile de Victoria’s Secret.
No es apostar, es girl math, titula Nancy Walecki un artículo en The Atlantic en el que reflexiona acerca de cómo la industria de las apuestas intenta conquistar al público femenino con memes de té matcha, anuncios al estilo girlboss y predicciones vinculadas a la cultura pop. En la popular web de apuestas predictivas Kalshi, algunas de las predicciones versan sobre si Timothée Chalamet y Kylie Jenner se comprometerán este año o si será Gigi Hadid o Adriana Lima quien luzca el codiciado Fantasy Bra en el inminente desfile de Victoria’s Secret. Seguir leyendo
No es apostar, es girl math, titula Nancy Walecki un artículo en The Atlantic enel que reflexiona acerca de cómo la industria de las apuestas intenta conquistar al público femenino con memes de té matcha, anuncios al estilo girlboss y predicciones vinculadas a la cultura pop. En la popular web de apuestas predictivas Kalshi, algunas de las predicciones versan sobre si Timothée Chalamet y Kylie Jenner se comprometerán este año o si será Gigi Hadid o Adriana Lima quien luzca el codiciado Fantasy Bra en el inminente desfile de Victoria’s Secret.
Juan Francisco Navas, coautor junto a José César Perales de Trampas (Yonki Books, 2025), explica que cada vez se da más importancia a que las mujeres tengan una educación financiera y aprendan a invertir, algo que las empresas intentan comercializar con productos relacionados no solo con la inversión, sino también con la especulación. “La industria del juego de azar intenta mostrar que el producto que vende es un producto de inversión, aunque se trate de un producto más relacionado con el riesgo y con especular sobre un posible resultado”, dice. “En prácticamente la totalidad de las modalidades de juego de azar se va a fomentar una serie de distorsiones cognitivas o, dicho de otro modo, formas distorsionadas de entender cómo funciona el azar. La principal de ellas, en el campo de las apuestas, sería la ilusión de control, que tiene que ver con que la persona cree que tiene un control sobre los resultados que pueden suceder y que, a su vez, se encuentra vinculada a una especie de ilusión de maestría: ‘Si tengo un conocimiento experto específico, voy a poder predecir un resultado’. Y todo esto lo que va a hacer es reducir la percepción de riesgo y transformar la apuesta en una falsa oportunidad de inversión, olvidando esta cuestión del riesgo”, asegura.
Comenta que el sector de los juegos de azar apela a intereses de segmentos de población muy específicos y subraya que, actualmente, se está diversificando hacia actividades con mayor gancho entre el público femenino. “Los chicos pueden hacer sus apuestas y usar términos que yo jamás había escuchado. Las chicas pueden aprovechar sus conocimientos de cultura pop y hacer predicciones fundamentadas para tomar decisiones y operar en Kalshi. Lo diré una y otra vez: Kalshi es para las chicas”, dice una usuaria en TikTok. Es una de las muchas mujeres que promocionan en sus redes sociales la web, enfatizando que es el lugar perfecto para que las mujeres saquen partido a sus conocimientos de cultura pop. Algo que, por supuesto, no gusta a todo el mundo. “La cuestión es esta: si eres una mujer joven que está intentando aprovechar una oportunidad publicitaria de Kalshi para salir adelante, voy a bloquearte de inmediato. Y os sugiero a las demás que hagáis lo mismo. Muchas han desactivado sus comentarios porque tienen miedo. Pero no vamos a apoyar que construyan una plataforma a partir de eso”, dice una visiblemente molesta usuaria. “Las mujeres llevamos mucho tiempo siendo oprimidas y quienes estamos atentas y somos inteligentes sabemos reconocer cuándo intentan vendernos algo por una mala razón”, asegura.
La Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) ha elaborado un análisis sobre el perfil de la mujer en el juego online en España para estudiar de qué forma impacta el género en este sector. La cifra de jugadoras aumentó un 23,53% en un año; es decir, casi 64.000 mujeres más apostaron de forma online en España. “Históricamente, los espacios de juego estaban más masculinizados porque se situaban en entornos donde el acceso era más fácil para los hombres, como bares, salones de juego, billares o casinos, muy vinculados a la masculinidad tradicional. Eso no ha impedido que las mujeres hayan jugado a otros juegos de azar como la lotería, los rascas o el bingo, aunque recientemente también observamos cómo muchas, sobre todo chicas jóvenes, se sienten atraídas por actividades como la ruleta”, comenta al respecto Juan Francisco Navas.
Señala, sin embargo, que en la actualidad la promoción de los juegos de azar es fundamentalmente digital, por lo que está perfectamente segmentada en función de los intereses de cada sector. “De ahí el empeño en intentar vincular el interés financiero y el desarrollo económico femenino con apuestas muy específicas que pueden resultar de interés para este grupo de población”, dice.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, del que depende la DGOJ, ha abierto un expediente sancionador a las plataformas de mercados de predicción Polymarket y Kalshi ante una posible infracción de la normativa del juego, pues estarían operando en España sin contar con la obligatoria habilitación administrativa. “Los mercados de predicción son plataformas en las que los usuarios compran y venden participaciones sobre la predicción del resultado de acontecimientos futuros, asignando precios que reflejan la probabilidad de que se dé uno u otro resultado. Por esta razón, también se conocen como apuestas cruzadas. A diferencia de las apuestas tradicionales, estas plataformas permiten a los usuarios operar entre sí dentro de un mercado, actuando la plataforma como intermediaria, facilitando las transacciones y cobrando comisiones”, advierten desde el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
Juan Francisco Navas recalca que reencuadrar el azar como un ejercicio de conocimiento explota las distorsiones cognitivas, siendo la principal la ilusión de control, vinculada con una sobredimensión de las capacidades de cada persona para predecir lo que va a suceder. “La oferta funciona como una especie de anzuelo: aunque a priori resulte atractiva, está incitando a la persona a asumir un riesgo desproporcionado bajo la promesa de un mayor retorno. Aunque pueda predecir o crea que pueda predecir un resultado, es difícil que lo explote porque juega siempre contra la casa. Dentro de este contexto, lo que va a hacer la industria del juego de azar es aprovechar la vulnerabilidad humana de confiar demasiado en sus predicciones, pero calcular mal los riesgos. Y va a movilizar un conocimiento experto ofreciéndonos un montón de información sobre cuotas, estadísticas, datos históricos o gráficos analíticos para dar la sensación de que podemos confiar más en nuestra predicción, pese a que esa información casi siempre es inútil para hacer una predicción que supere la cuota que ofrece la casa”, asegura antes de apostillar que la usuaria final debería estar prevenida para entender que es muy difícil sacar partido de ese conocimiento y comprender que ofrecer esa información es una táctica de influencia de la propia industria para que caiga en esa trampa.
Una trampa que también se vale del lenguaje, pues para atraer a más mujeres muchas plataformas hablan de ‘forma de inversión’ y ‘empoderamiento financiero’, intentando siempre alejarse de la palabra ‘apuestas’. Aunque en la narrativa la cultura pop se sitúe en el centro, en el fondo estos portales siguen siendo una forma de especulación financiera de altísimo riesgo.
Una mujer llamada Rachel explicaba a The Cut que había comenzado a emplear Kalshi para apostar en los mercados de bitcoin. Confiesa que, en la actualidad, utiliza la aplicación todos los días. “Lo consume todo. No se la recomendaría a nadie”, dice antes de aclarar que, mientras que antaño solía leer antes de ir a trabajar, ahora pasa una hora frente a la pantalla usando la aplicación. “Supe que el problema iba en serio cuando empecé a soñar con los gráficos”, confiesa.
El coautor de Trampas advierte que, si se reduce la percepción del riesgo y se hace ver que las apuestas son una actividad de ocio o una actividad que podría llegar a ser constructiva al conectar con la idea de lograr un desarrollo financiero adecuado, lo más probable es que se termine perdiendo dinero. “La vía de entrada consiste en mostrar un producto que apenas parece entrañar riesgo como algo normal e incluso positivo, pero el juego de azar es un agente adictivo y hay que tener mucha cautela cuando se entra en contacto con él”, señala. Porque, al final, la casa siempre gana.
EL PAÍS
