Durante casi dos décadas, los gobiernos se han acostumbrado a financiarse casi gratis. Desde la crisis financiera, los inversores parecían decididos a ignorar los elevados déficits públicos y unos niveles de deuda pública que superan de lejos el 100% del PIB en las grandes economías. Lo importante pasaba por recuperar el crecimiento tras el desplome de la actividad del sector privado en 2008 en un entorno, en general, de inflación controlada. Esa época puede haber llegado a su fin.
La subida de la rentabilidad de los bonos a largo plazo augura dudas sobre la estabilidad de las grandes economías
Durante casi dos décadas, los gobiernos se han acostumbrado a financiarse casi gratis. Desde la crisis financiera, los inversores parecían decididos a ignorar los elevados déficits públicos y unos niveles de deuda pública que superan de lejos el 100% del PIB en las grandes economías. Lo importante pasaba por recuperar el crecimiento tras el desplome de la actividad del sector privado en 2008 en un entorno, en general, de inflación controlada. Esa época puede haber llegado a su fin.
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