A finales de los noventa, la televisión por cable estadounidense dio un golpe sobre la mesa que alteraría para siempre la gramática de las comedias de situación. El debut de «Sexo en Nueva York» en 1998 no solo distanció a la cadena HBO de los formatos blancos de la televisión convencional, sino que convirtió la columna periodística de Candace Bushnell en un retrato explícito, incisivo y desacomplejado sobre la soltería y el deseo en la treintena. Tras décadas encasillada en los circuitos tradicionales de la televisión de pago, la icónica ficción prepara su desembarco completo en Prime Video este 1 de septiembre, permitiendo que sus 94 episodios se integren en la tarifa estándar de la plataforma en España.
El corazón de la propuesta sigue residiendo en la dinámica de sus cuatro protagonistas: la periodista Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) articulando sus crónicas sentimentales a partir de las vivencias compartidas con la ejecutiva Samantha Jones (Kim Cattrall), la galerista Charlotte York (Kristin Davis) y la abogada Miranda Hobbes (Cynthia Nixon). Aquella alianza de personajes rompió esquemas al abordar sin tapujos el placer, el divorcio, las disparidades salariales o la maternidad elegida, convirtiéndose en 2001 en la primera serie de un canal de cable galardonada con el Emmy a la mejor comedia, un entorchado al que sumarían siete estatuillas más y ocho Globos de Oro.
Paralelamente, la producción capitaneada por Darren Star trascendió la pantalla chica para operar como un colosal catálogo de tendencias globales. Bajo la dirección estilística de Patricia Field, el vestuario de Carrie Bradshaw elevó marcas de calzado como Manolo Blahnik a la categoría de fetiche cultural, popularizó bolsos como el Baguette de Fendi y convirtió el cóctel Cosmopolitan o la rutina del brunch dominical en señas de identidad urbanas. Aunque la revisión contemporánea del texto ha señalado sus costuras en materia de diversidad o la caducidad de ciertos planteamientos, su influencia en la construcción de la narrativa femenina moderna resulta incontestable.
El arrastre del producto impulsó la expansión de una franquicia que prolongó su universo en las salas de cine con los largometrajes de 2008 y 2010, además de explorar los orígenes del personaje principal en la precuela juvenil «The Carrie Diaries» (2013). Más recientemente, el regreso de la historia mediante la secuela [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/tecnologia-consumo/series/que-diferencias-hay-entre-and-just-like-that-y-sexo-en-nueva-york-y-donde-verlas-completas-en-nuestro-pais_2025072169935bbe9243cc133c4c5899.html|||»And Just Like That…»]] trajo de vuelta a gran parte del reparto original para explorar la madurez de sus protagonistas, concluyendo su andadura tras tres entregas. La incorporación de la serie matriz al catálogo de Amazon supone una oportunidad idónea para analizar sin nostalgias la evolución de un relato que reconfiguró el panorama audiovisual de principios de siglo.
El hito televisivo que transformó las conversaciones sobre la independencia femenina y elevó la cultura del lujo a fenómeno de masas estará disponible íntegramente a partir del 1 de septiembre
A finales de los noventa, la televisión por cable estadounidense dio un golpe sobre la mesa que alteraría para siempre la gramática de las comedias de situación. El debut de «Sexo en Nueva York» en 1998 no solo distanció a la cadena HBO de los formatos blancos de la televisión convencional, sino que convirtió la columna periodística de Candace Bushnell en un retrato explícito, incisivo y desacomplejado sobre la soltería y el deseo en la treintena. Tras décadas encasillada en los circuitos tradicionales de la televisión de pago, la icónica ficción prepara su desembarco completo en Prime Video este 1 de septiembre, permitiendo que sus 94 episodios se integren en la tarifa estándar de la plataforma en España.
El corazón de la propuesta sigue residiendo en la dinámica de sus cuatro protagonistas: la periodista Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) articulando sus crónicas sentimentales a partir de las vivencias compartidas con la ejecutiva Samantha Jones (Kim Cattrall), la galerista Charlotte York (Kristin Davis) y la abogada Miranda Hobbes (Cynthia Nixon). Aquella alianza de personajes rompió esquemas al abordar sin tapujos el placer, el divorcio, las disparidades salariales o la maternidad elegida, convirtiéndose en 2001 en la primera serie de un canal de cable galardonada con el Emmy a la mejor comedia, un entorchado al que sumarían siete estatuillas más y ocho Globos de Oro.
Paralelamente, la producción capitaneada por Darren Star trascendió la pantalla chica para operar como un colosal catálogo de tendencias globales. Bajo la dirección estilística de Patricia Field, el vestuario de Carrie Bradshaw elevó marcas de calzado como Manolo Blahnik a la categoría de fetiche cultural, popularizó bolsos como el Baguette de Fendi y convirtió el cóctel Cosmopolitan o la rutina del brunch dominical en señas de identidad urbanas. Aunque la revisión contemporánea del texto ha señalado sus costuras en materia de diversidad o la caducidad de ciertos planteamientos, su influencia en la construcción de la narrativa femenina moderna resulta incontestable.
El arrastre del producto impulsó la expansión de una franquicia que prolongó su universo en las salas de cine con los largometrajes de 2008 y 2010, además de explorar los orígenes del personaje principal en la precuela juvenil «The Carrie Diaries» (2013). Más recientemente, el regreso de la historia mediante la secuela [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/tecnologia-consumo/series/que-diferencias-hay-entre-and-just-like-that-y-sexo-en-nueva-york-y-donde-verlas-completas-en-nuestro-pais_2025072169935bbe9243cc133c4c5899.html|||»And Just Like That…»]] trajo de vuelta a gran parte del reparto original para explorar la madurez de sus protagonistas, concluyendo su andadura tras tres entregas. La incorporación de la serie matriz al catálogo de Amazon supone una oportunidad idónea para analizar sin nostalgias la evolución de un relato que reconfiguró el panorama audiovisual de principios de siglo.
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