Demasiados accesos

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Las informaciones de que dispone un periodista solo pueden obtenerse por tres vías: su presencia en el lugar de los hechos, el relato de terceras personas o el acceso a un soporte documental. Así lo señala el Libro de Estilo de EL PAÍS, que añade que “el lector tiene derecho a conocer cuál de las tres posibilidades se corresponde con la noticia”.

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 La cita de fuentes ha de ser rigurosa. El abuso de ciertas fórmulas impide distinguir los casos en los que un medio obtiene información exclusiva o relevante  

Las informaciones de que dispone un periodista solo pueden obtenerse por tres vías: su presencia en el lugar de los hechos, el relato de terceras personas o el acceso a un soporte documental. Así lo señala el Libro de Estilo de EL PAÍS, que añade que “el lector tiene derecho a conocer cuál de las tres posibilidades se corresponde con la noticia”.

Detengámonos en el tercer supuesto: el uso de soportes documentales como fuente informativa. Los lectores encuentran con frecuencia en las páginas de este diario expresiones como “documento al que ha tenido acceso EL PAÍS”, “auto al que ha tenido acceso EL PAÍS”, “informe al que ha tenido acceso EL PAÍS” o “expediente al que ha tenido acceso EL PAÍS”. Se trata de fórmulas destinadas a señalar que el periodista ha trabajado con un material documental.

Sin embargo, en ocasiones, esa expresión se utiliza de forma excesiva o inapropiada, hasta convertirla en una muletilla.

El 6 de octubre este diario publicó: “En un comunicado al que ha tenido acceso EL PAÍS, Shakira precisa que no es su intención ‘reducir el tiempo que los niños comparten con su padre”. Si ese comunicado fue remitido a distintos medios o si fue distribuido por una agencia de comunicación, el hecho de que EL PAÍS haya tenido acceso a él carece de valor informativo. Habría bastado con escribir “en un comunicado” o “en un comunicado remitido a los medios”.

Algo similar ocurrió con una de las notas difundidas por Urbagestión, propietaria del piso de la recientemente fallecida Maricarmen Abascal. Como otros medios, este periódico recibió el texto, de modo que destacar ese acceso no añadía información alguna para el lector. Afortunadamente, este caso se corrigió de una forma temprana y desapareció de la noticia.

Distinto es el caso de una información publicada el día 18 sobre Chiquito de la Calzada donde se dice: “Motor. Capítulo 2.31.1. Prevenidos y acción. Al ataque’, se escucha momentos después junto a la playa durante la siguiente escena, una de las últimas de la producción, ya a finales de verano, y a la que tuvo acceso EL PAÍS”. La formulación resulta ambigua: ¿a qué tuvo acceso el periódico, a la playa, a la escena? Una expresión como “a cuyo rodaje asistió EL PAÍS” habría resultado mucho más precisa.

“Creo que es una fórmula de la que no se debe abusar y, desde luego, no es la apropiada para citar un comunicado público. En los casos en que así se haya hecho, se trata de una mala práctica”, considera Miguel Jiménez, director adjunto de EL PAÍS. “Sí me parece justificado su uso cuando se trata de un documento u otro contenido que no es público, como un borrador, un informe policial o una resolución judicial. Es una manera de señalar al lector la fuente de la información y de indicar que contamos con ese documento de forma íntegra y directa, no solo a partir de referencias de terceros”.

Ese es el criterio que aplica habitualmente la sección de Economía. Su subdirector, Ricardo de Querol, explica que la expresión suele reservarse para documentos obtenidos “en exclusiva” por EL PAÍS o conocidos por el periódico antes que por otros medios.

En cuanto a la referencia a terceros, últimamente ha habido algunos casos de ciertos documentos “adelantados por El Confidencial” a los que “ha tenido acceso EL PAÍS”. En este caso, la formulación cumple una función concreta: reconoce que otro medio difundió la información antes, pero deja claro que este diario también ha consultado directamente el documento. ¿Es necesario precisarlo? Depende. Si se trata de una exclusiva, sin duda. En cambio, si el documento es público y simplemente llegó a otro medio unas horas antes, la mención puede tener sentido en la web por razones de inmediatez, pero resulta menos justificada en la edición impresa, que se publica varias horas después.

Existe el riesgo de crear una apariencia de exclusividad que en realidad no es tal. Por eso conviene preguntarse si el documento es público, si ha sido distribuido a distintos medios o si procede de una fuente interesada en difundirlo. En esos casos, mencionar el “acceso” puede resultar innecesario.

Miguel Jiménez considera, por ejemplo, que tiene sentido emplear la expresión para una resolución judicial comunicada únicamente a las partes y obtenida por quien lo redactó, o para un anteproyecto de ley aún no publicado. En cambio, pierde justificación cuando se refiere a una sentencia ya difundida por el tribunal o a una ley publicada en el BOE.

Resulta evidente que un periodista ha tenido acceso a un documento cuando construye una información detallada a partir de él. Si una noticia de más de mil palabras reproduce y analiza numerosos pasajes, por ejemplo, del auto del Tribunal Supremo que amnistía a Oriol Junqueras y a otros tres consejeros condenados por el proceso independentista de Cataluña, el lector puede deducir que quien eso ha escrito ha trabajado sobre el texto original, sin necesidad de explicitarlo.

La fórmula cobra sentido en función del valor informativo del documento o cuando el acceso al documento tiene relevancia informativa propia. El día 15, EL PAÍS publicó una información sobre la UE que recogía el siguiente párrafo: “La crisis energética ‘requiere urgentemente una respuesta europea coordinada, basada en medidas específicas y temporales’, inciden los líderes en un borrador aún confidencial de las conclusiones de la reunión de este jueves y viernes en Bruselas, al que ha tenido acceso EL PAÍS mientras continuaba gestionándose”. En este caso sí aporta contexto útil al lector, que es de lo que se trata.

El abuso de “ha tenido acceso” banaliza el valor de las fuentes y vacía de contenido la expresión. Impide distinguir los casos en los que un medio obtiene información exclusiva o relevante y deja sin valor una fórmula cuya utilidad depende de su uso excepcional.

Para contactar con la defensora puede escribir un correo electrónico a defensora@elpais.es.

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