Éric Cantona y Bruno Debrandt interpretan a Thomas Bareski y Yann Kandinsky en ‘El Viajero’, uno de los últimos fenómenos franceses en cuanto a serie policial se refiere. Cosmo es la encargada de emitir los capítulos en España y en la tarde de hoy 30 de julio, a partir de las 20:15, emite el final de ‘El Viajero’, en el que conoceremos el desenlace de esta serie con capítulos autoconclusivos que no enseñan que el mal puede habitar en los lugares más remotos de la Francia rural.
En el último capítulo, Yann Kandinsky vuelve a enfrentarse a uno de los criminales más peligrosos de su pasado: Henri Bonnal, el asesino en serie al que consiguió llevar a prisión. Ahora, Bonnal se ofrece a ayudarle a esclarecer una brutal matanza ocurrida en la Provenza, pero a cambio de que Kandinsky escuche una revelación sobre el lugar donde enterró a sus víctimas. La investigación obligará al protagonista a colaborar con un asesino al que conoce demasiado bien, adentrándose en un caso cada vez más perturbador y peligroso. La alianza entre ambos llevará a Kandinsky al límite, no solo por la violencia del crimen que trata de resolver, sino también por el impacto psicológico de enfrentarse de nuevo a Bonnal y a los secretos de su pasado.
Para Éric Cantona, solo Él es la ley
A bordo de su furgoneta, recorre la Francia más rural reabriendo casos de asesinato que llevan años olvidados y buscando respuestas para unas familias que nunca dejaron de esperar. Cada episodio traslada la acción a un escenario distinto, combinando el suspense de la investigación criminal con un marcado componente humano y el retrato de los paisajes y comunidades de la Francia profunda, mientras Kandinsky demuestra que, a veces, la verdad solo puede encontrarse lejos de los despachos. Yann Kandinsky es un auténtico llanero solitario. Callado, hermético y siempre bajo sospecha por sus métodos poco convencionales, se mueve con un arsenal de armas y una seguridad que recuerda a los grandes héroes del cine de acción estadounidense. Hay ecos del personaje que inmortalizó Clint Eastwood en los wésterns de Sergio Leone en su forma de mirar, de hablar poco y de imponer su presencia sin necesidad de alzar la voz. Sin embargo, bajo esa fachada de hombre de piedra también hay espacio para la empatía, como demuestra este primer episodio. Dueño de frases tan escuetas como contundentes y de una masculinidad casi de otra época, Kandinsky siempre acaba encontrando la verdad. Si sobre el césped Éric Cantona destacaba por su visión de juego y su capacidad para dejar solo a un compañero ante el gol, aquí traslada ese instinto a las investigaciones, combinándolo con una puntería infalible cuando la situación exige desenfundar el arma. Sin embargo, el verdadero atractivo de ‘El Viajero’ no reside tanto en descubrir quién cometió el crimen como en acompañar a Yann Kandinsky durante la investigación. La atmósfera, alejada de la imagen más glamurosa de Francia y dominada por paisajes grises y escenarios rurales, junto a la particular forma de actuar del personaje de Éric Cantona y sus métodos poco ortodoxos, acaban convirtiéndose en el principal gancho de una producción que llegó a reunir a cerca de seis millones de espectadores en Francia. ‘El Viajero’ no pretende reinventar el género policiaco ni convertirse en un thriller repleto de giros imposibles. Su mayor virtud está en asumir con naturalidad lo que quiere ser y construir una historia que se apoya en el carisma de su protagonista, en el ritmo pausado de sus investigaciones y en una atmósfera que envuelve al espectador desde el primer minuto.
A partir de las 20:15 en Cosmo, los seguidores de las series policiales podrán disfrutar de los últimos capítulos de El Viajero, protagonizada por Éric Cantona y Bruno Debrandt
Éric Cantona y Bruno Debrandt interpretan a Thomas Bareski y Yann Kandinsky en ‘El Viajero’, uno de los últimos fenómenos franceses en cuanto a serie policial se refiere. Cosmo es la encargada de emitir los capítulos en España y en la tarde de hoy 30 de julio, a partir de las 20:15, emite el final de ‘El Viajero’, en el que conoceremos el desenlace de esta serie con capítulos autoconclusivos que no enseñan que el mal puede habitar en los lugares más remotos de la Francia rural.
En el último capítulo, Yann Kandinsky vuelve a enfrentarse a uno de los criminales más peligrosos de su pasado: Henri Bonnal, el asesino en serie al que consiguió llevar a prisión. Ahora, Bonnal se ofrece a ayudarle a esclarecer una brutal matanza ocurrida en la Provenza, pero a cambio de que Kandinsky escuche una revelación sobre el lugar donde enterró a sus víctimas. La investigación obligará al protagonista a colaborar con un asesino al que conoce demasiado bien, adentrándose en un caso cada vez más perturbador y peligroso. La alianza entre ambos llevará a Kandinsky al límite, no solo por la violencia del crimen que trata de resolver, sino también por el impacto psicológico de enfrentarse de nuevo a Bonnal y a los secretos de su pasado.
A bordo de su furgoneta, recorre la Francia más rural reabriendo casos de asesinato que llevan años olvidados y buscando respuestas para unas familias que nunca dejaron de esperar. Cada episodio traslada la acción a un escenario distinto, combinando el suspense de la investigación criminal con un marcado componente humano y el retrato de los paisajes y comunidades de la Francia profunda, mientras Kandinsky demuestra que, a veces, la verdad solo puede encontrarse lejos de los despachos. Yann Kandinsky es un auténtico llanero solitario. Callado, hermético y siempre bajo sospecha por sus métodos poco convencionales, se mueve con un arsenal de armas y una seguridad que recuerda a los grandes héroes del cine de acción estadounidense. Hay ecos del personaje que inmortalizó Clint Eastwood en los wésterns de Sergio Leone en su forma de mirar, de hablar poco y de imponer su presencia sin necesidad de alzar la voz. Sin embargo, bajo esa fachada de hombre de piedra también hay espacio para la empatía, como demuestra este primer episodio. Dueño de frases tan escuetas como contundentes y de una masculinidad casi de otra época, Kandinsky siempre acaba encontrando la verdad. Si sobre el césped Éric Cantona destacaba por su visión de juego y su capacidad para dejar solo a un compañero ante el gol, aquí traslada ese instinto a las investigaciones, combinándolo con una puntería infalible cuando la situación exige desenfundar el arma. Sin embargo, el verdadero atractivo de ‘El Viajero’ no reside tanto en descubrir quién cometió el crimen como en acompañar a Yann Kandinsky durante la investigación. La atmósfera, alejada de la imagen más glamurosa de Francia y dominada por paisajes grises y escenarios rurales, junto a la particular forma de actuar del personaje de Éric Cantona y sus métodos poco ortodoxos, acaban convirtiéndose en el principal gancho de una producción que llegó a reunir a cerca de seis millones de espectadores en Francia. ‘El Viajero’ no pretende reinventar el género policiaco ni convertirse en un thriller repleto de giros imposibles. Su mayor virtud está en asumir con naturalidad lo que quiere ser y construir una historia que se apoya en el carisma de su protagonista, en el ritmo pausado de sus investigaciones y en una atmósfera que envuelve al espectador desde el primer minuto.
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