Nuevas pruebas apuntan a Gerda Taro como la autora de la fotografía más icónica de la Guerra Civil

Pocas imágenes hay más emblemáticas en la Guerra Civil española que la ‘Muerte de un miliciano’. Es la fotografía por excelencia del conflicto y también el retrato que hizo de Robert Capa el fotógrafo de guerra más célebre del siglo XX.

Una instantánea sobre la que se han hecho todo tipo de tesis y sobre la que siempre ha sobrevolado el beneficio de la duda sobre su veracidad, su autoría e incluso su ubicación. De este modo, nuevas teorías apuntan a que el soldado caído, combatiente republicano, fue tomado en realidad por Gerda Taro, pareja de Capa.

«Estoy convencido de que la fotografía fue tomada por Taro», afirma Fernando Penco, arqueólogo e historiador que ha dedicado más de 25 años a investigar la icónica imagen.

La clave puede estar en el 6×6

Penco, comisario de una exposición en la Universidad de Córdoba con motivo del 90 aniversario de la fotografía, señala como prueba una revelación surgida en Estados Unidos el año pasado, cuando el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, custodio de la obra de Capa, reveló que la fotografía fue realizada con un formato cuadrado de 6×6.

Un hecho que el investigador señala como crucial, pues la cámara Leica con la que Capa solía hacer su trabajo no se corresponde con esas dimensiones. El centro sugirió entonces que la cámara en cuestión probablemente fuera la Reflex Korelle de Taro, que utilizaba película de 6×6 y que la mujer compró la con su primer sueldo de la agencia Alliance Photo en París un año antes. «Para mí, todo dependía de una premisa», continuaba Penco en unas declaraciones recogidas por ‘The Telegraph’: «Si la foto se tomó con la Reflex Korelle, tendríamos que reconsiderar seriamente si Taro la tomó».

Fue este conservador quien identificó por primera vez la ubicación exacta en la que se tomó la fotografía, en las afueras de Espejo, Córdoba, en 2009. Se determinó que la instantánea fue tomada a principios de septiembre de 1936, probablemente el 4 de septiembre, cuando todavía no había combates en Espejo.

¿La confirmación de los rumores?

Confirmaba así algunos de los rumores que circulaban desde hacía tiempo de que la foto no registraba, como se suponía anteriormente, el momento exacto en que un miliciano republicano fue alcanzado por una bala de las fuerzas sublevabas, sino que se tomó durante unas maniobras militares que cubrieron Capa y Taro.

No obstante, la fotografía se convirtió un icono cuando la revista ‘Life’ la publicó con un pie de foto que afirmaba que capturaba el momento en que un soldado recibía un disparo en la cabeza.

A su vez, Penco señala que todos los trabajos de formato cuadrado existentes de aquella tarde en Espejo se atribuyeron a Taro: «He encontrado fotografías tomadas por Capa con Taro sosteniendo su Reflex Korelle ese mismo día en Villa del Río, desde donde se dirigieron al frente. En conjunto, creo que esto constituye una prueba contundente de que fue ella quien tomó la foto».

De la Guerra Civil española al «glamour» de Venecia

Gerda Taro quiso estar en primera línea de batalla para fotografiar la historia y acabó formando parte de ella. Y eso se comprueba en la cinta que recientemente se ha presentado en el Festival de Venecia (dentro de la sección Horizontes). Su prematura muerte contribuyó a forjar una leyenda ligada a la de Capa que la directora Alina Marazzi recupera en ‘La ragazza con la Leica’, donde se la reivindica como mujer y fotógrafa.

La cineasta italiana se inspira así en el libro homónimo de Helena Janeczek para componer un retrato de la primera mujer fotoperiodista de guerra y la primera corresponsal gráfica que falleció en el frente.

Marazzi conocía las imágenes más icónicas de la fotógrafa alemana (1910-1937), pero fue la novela la que le hizo descubrir verdaderamente la complejidad de quien estaba detrás de la cámara: «Creímos en la historia de una mujer olvidada por una serie de sucesos, primero porque muere muy joven y después porque se pierden sus huellas. De manera casi milagrosa se encontraron sus negativos unos 60 años después y se redescubrió su figura», afirmó en la rueda de prensa de presentación de la película.

‘La ragazza con la Leica’ inicia su relato en París el 14 de julio de 1937, un día antes de que Taro viaje con su cámara a una España inmersa en la Guerra Civil, y mezcla «flashbacks» con su tiempo en la zona de combate para ahondar en su persona y en la de su compañero de vida y profesión Endre Ernő Friedmann (Robert Capa).

 «Estoy convencido de que la fotografía fue tomada por Taro», afirma Fernando Penco, arqueólogo e historiador que ha dedicado más de 25 años a investigar la icónica imagen  

Pocas imágenes hay más emblemáticas en la Guerra Civil española que la ‘Muerte de un miliciano’. Es la fotografía por excelencia del conflicto y también el retrato que hizo de Robert Capa el fotógrafo de guerra más célebre del siglo XX.

Una instantánea sobre la que se han hecho todo tipo de tesis y sobre la que siempre ha sobrevolado el beneficio de la duda sobre su veracidad, su autoría e incluso su ubicación. De este modo, nuevas teorías apuntan a que el soldado caído, combatiente republicano, fue tomado en realidad por Gerda Taro, pareja de Capa.

«Estoy convencido de que la fotografía fue tomada por Taro», afirma Fernando Penco, arqueólogo e historiador que ha dedicado más de 25 años a investigar la icónica imagen.

La clave puede estar en el 6×6

Penco, comisario de una exposición en la Universidad de Córdoba con motivo del 90 aniversario de la fotografía, señala como prueba una revelación surgida en Estados Unidos el año pasado, cuando el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, custodio de la obra de Capa, reveló que la fotografía fue realizada con un formato cuadrado de 6×6.

Robert Cappa y Gerda Taro

Un hecho que el investigador señala como crucial, pues la cámara Leica con la que Capa solía hacer su trabajo no se corresponde con esas dimensiones. El centro sugirió entonces que la cámara en cuestión probablemente fuera la Reflex Korelle de Taro, que utilizaba película de 6×6 y que la mujer compró la con su primer sueldo de la agencia Alliance Photo en París un año antes. «Para mí, todo dependía de una premisa», continuaba Penco en unas declaraciones recogidas por ‘The Telegraph’: «Si la foto se tomó con la Reflex Korelle, tendríamos que reconsiderar seriamente si Taro la tomó».

Fue este conservador quien identificó por primera vez la ubicación exacta en la que se tomó la fotografía, en las afueras de Espejo, Córdoba, en 2009. Se determinó que la instantánea fue tomada a principios de septiembre de 1936, probablemente el 4 de septiembre, cuando todavía no había combates en Espejo.

¿La confirmación de los rumores?

Confirmaba así algunos de los rumores que circulaban desde hacía tiempo de que la foto no registraba, como se suponía anteriormente, el momento exacto en que un miliciano republicano fue alcanzado por una bala de las fuerzas sublevabas, sino que se tomó durante unas maniobras militares que cubrieron Capa y Taro.

No obstante, la fotografía se convirtió un icono cuando la revista ‘Life’ la publicó con un pie de foto que afirmaba que capturaba el momento en que un soldado recibía un disparo en la cabeza.

A su vez, Penco señala que todos los trabajos de formato cuadrado existentes de aquella tarde en Espejo se atribuyeron a Taro: «He encontrado fotografías tomadas por Capa con Taro sosteniendo su Reflex Korelle ese mismo día en Villa del Río, desde donde se dirigieron al frente. En conjunto, creo que esto constituye una prueba contundente de que fue ella quien tomó la foto».

De la Guerra Civil española al «glamour» de Venecia

Gerda Taro quiso estar en primera línea de batalla para fotografiar la historia y acabó formando parte de ella. Y eso se comprueba en la cinta que recientemente se ha presentado en el Festival de Venecia (dentro de la sección Horizontes). Su prematura muerte contribuyó a forjar una leyenda ligada a la de Capa que la directora Alina Marazzi recupera en ‘La ragazza con la Leica’, donde se la reivindica como mujer y fotógrafa.

La cineasta italiana se inspira así en el libro homónimo de Helena Janeczek para componer un retrato de la primera mujer fotoperiodista de guerra y la primera corresponsal gráfica que falleció en el frente.

Marazzi conocía las imágenes más icónicas de la fotógrafa alemana (1910-1937), pero fue la novela la que le hizo descubrir verdaderamente la complejidad de quien estaba detrás de la cámara: «Creímos en la historia de una mujer olvidada por una serie de sucesos, primero porque muere muy joven y después porque se pierden sus huellas. De manera casi milagrosa se encontraron sus negativos unos 60 años después y se redescubrió su figura», afirmó en la rueda de prensa de presentación de la película.

‘La ragazza con la Leica’ inicia su relato en París el 14 de julio de 1937, un día antes de que Taro viaje con su cámara a una España inmersa en la Guerra Civil, y mezcla «flashbacks» con su tiempo en la zona de combate para ahondar en su persona y en la de su compañero de vida y profesión Endre Ernő Friedmann (Robert Capa).

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