Carla Serrano (@la.inercia): “Tengo una lucha encarnizada contra el elitismo cultural”

“¡Cotiza!”. Esa es la exhortación que Carla Serrano (Ribeira, 1994) reconoce que le hace “prender” cuando se cuela entre los comentarios de sus redes. “Amor: trabajo en una agencia de marketing digital, me levanto a las 5 de la mañana y tras ocho horas de oficina, me dedico a esto. ¡Tengo dos trabajos!”. Con más de 500.000 seguidores en Instagram gracias a sus videos en los que habla “muy rápido” (su gran coletilla) de historia del arte, cine y cultura, forma parte del creciente número de figuras 3.0 que convierten la cercanía y el dinamismo del mundo online en sus aliados para difundir conocimiento a una audiencia que ha encontrado en las redes una academia virtual.

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 “¡Cotiza!”. Esa es la exhortación que Carla Serrano (Ribeira, 1994) reconoce que le hace “prender” cuando se cuela entre los comentarios de sus redes. “Amor: trabajo en una agencia de marketing digital, me levanto a las 5 de la mañana y tras ocho horas de oficina, me dedico a esto. ¡Tengo dos trabajos!”. Con más de 500.000 seguidores en Instagram gracias a sus videos en los que habla “muy rápido” (su gran coletilla) de historia del arte, cine y cultura, forma parte del creciente número de figuras 3.0 que convierten la cercanía y el dinamismo del mundo online en sus aliados para difundir conocimiento a una audiencia que ha encontrado en las redes una academia virtual. Seguir leyendo  

Arte

La historiadora de arte ha convertido su perfil de Instagram en una auténtica enciclopedia digital, condensada y pop

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Marita Alonso
Carla Serrano, o @la.inercia, posa para ICON Design.Ismael Nasrollah

“¡Cotiza!”. Esa es la exhortación que Carla Serrano (Ribeira, 1994) reconoce que le hace “prender” cuando se cuela entre los comentarios de sus redes. “Amor: trabajo en una agencia de marketing digital, me levanto a las 5 de la mañana y tras ocho horas de oficina, me dedico a esto. ¡Tengo dos trabajos!”. Con más de 500.000 seguidores en Instagram gracias a sus videos en los que habla “muy rápido” (su gran coletilla) de historia del arte, cine y cultura, forma parte del creciente número de figuras 3.0 que convierten la cercanía y el dinamismo del mundo online en sus aliados para difundir conocimiento a una audiencia que ha encontrado en las redes una academia virtual.

“Creo que la gente ve contenido de tintes científicos, históricos o culturales y se alegra al pensar que está aprendiendo algo. Pero el hecho de que consumas un contenido cultural no te exime de que quieras luego consumir otro tipo de contenido. Tengo una lucha encarnizada con el elitismo cultural. Sin ir más lejos, hice un contenido comparando a Montoya, de La Isla de las Tentaciones, con un cuadro barroco porque creo que todo está relacionado. La gente agradece la sensación de que no ha perdido el tiempo”, asegura.

Aquí no solo hay una lucha contra el elitismo, sino contra las manecillas del reloj, como demuestran sus redes y su libro,Una historia del arte MUY RÁPIDA: Del Paleolítico al posmodernismo: arte y artistas desde una mirada alternativa (Somos B, 2025). Aunque esa velocidad ha hecho de su perfil un referente para quienes quieren consumir cultura en clave exprés, reconoce que a veces, la fórmula conduce a tropiezos. “En ocasiones, por intentar condensar, falto a la verdad. Ahí entono siempre el mea culpa. No pretendo que la gente se tome los vídeos como una clase magistral, sino que sirvan para despertar curiosidad y que después, cada uno profundice en ella. Quiero que la gente aprenda de sí misma y de la curiosidad”, asegura.

Su referente es Ter, una arquitecta fan de Kim Kardashian que en su canal de YouTube se enfrentó al esnobismo cultural relacionando la arquitectura con la cultura pop. Precisamente Serrano hizo un interesantísimo vídeo en el que explicaba cómo en su paso por la gala MET 2018, al posar Kardashian junto a un sarcófago del sacerdote Nedjemankh luciendo un dorado vestido de Versace, destapó una insólita trama. La pieza había sido saqueada durante la revolución egipcia de 2011 y uno de los saqueadores, al haberse viralizado la imagen, contó lo ocurrido y el fiscal Matthew Bogdanos descubrió que la pieza había sido vendida ilegalmente al MET con documentación falsa. “Es fascinante y refleja cómo la serendipia actúa en la historia del arte”, dice con emoción.

Al hablar con un cómico, la pregunta de cuáles son los límites del humor es tan cansina como necesaria. Ocurre lo mismo en la actualidad cuando se plantea si es posible separar la obra del artista al conversar sobre arte. “Creo que prácticamente todos los historiadores del arte mantenemos la postura de que hacerlo es complicado. El punto de vista adecuado es el self-awareness”, asegura. Y si de algo es ella consciente es de su propio privilegio.

“Tenemos un sesgo cultural inmenso del que hemos de ir siendo conscientes. Muchas veces, reviso mis últimos reels y me doy cuenta de que llevo muchísimos vídeos hablando de Estados Unidos y decido cambiar las cosas. Soy una mujer europea y por lo tanto, tengo que romper ese privilegio y esa perspectiva”, dice. En su libro se esfuerza también por reivindicar a esas pintoras y fotógrafas olvidadas, algo que a algunos les molesta. “Si quiero poner en valor la figura de Artemisia Gentileschi, no quiero decir que Caravaggio no fuese importante. Negar que el arte, el cine y la historia han hecho un borrado de las mujeres es negar la realidad. ¡No queremos borrar a los hombres ni hacer un borrado de historia! No hay que molestarse y quien lo haga, tiene que revisarse”. Y punto.

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